Proyectos Comunitarios

Quienes han visitado Mojandita saben cuán excepcional es esta región. Existe una gran belleza aquí tanto en el paisaje natural como en la gente que la habita. Pero económicamente, la vida en el campo es dura. Muchos de los que trabajan la tierra de sol a sol, aún viven en la pobreza. Escasean los empleos al igual que los servicios gubernamentales. La tierra es fértil, pero mantener una familia con recursos provenientes de la agricultura de subsistencia es constante batalla.

Casa Mojanda se ubica en la jurisdicción de la comuna de Mojandita Curuví y de la vecina Mojanda Mirador. Entre las dos suman un poco más de mil habitantes, mitad indígenas Otavalos y mitad mestizos. La mayoría habla español y quichua, pero todavía hay algunos ancianos que sólo hablan quichua. La comunidad se extiende por unos quince kilómetros a lo largo de la inclinada vía desde Otavalo a las Lagunas de Mojanda.

El centro de esta dispersa comunidad está a apenas un kilómetro de Casa Mojanda, bajando por la vía empedrada, donde se encuentra la escuela rural Federico González Suárez, una casa comunal donde ahora funciona una biblioteca comunitaria, un centro de recursos para los alumnos de la escuela y el Centro de Salud Comunitario Mojandita, todos posibles gracias al apoyo de Casa Mojanda y de numerosos donantes y voluntarios; funciona también una guardería infantil, una cocina y comedor escolares y varios huertos orgánicos trabajados por los miembros de la comunidad.

Nuestra meta: Una mejor educación en el campo

Desde su mismo inicio, Casa Mojanda trabajó cercanamente con la escuela Federico González Suárez, una escuela pública rural que sirve a muchas de las familias de Mojandita Curubí y de Mojanda Mirador. Siendo una pequeña escuela rural tiene muchas carencias de materiales básicos y recursos educativos, especialmente libros. En función de ello, Casa Mojanda ha logrado reunir donaciones de libros para niños en español, materiales para matemáticas, mapas, juegos didácticos, pasatiempos, globos terráqueos, materiales de arte, computadoras y artículos deportivos, y ha fabricado también muebles y pintado y arreglado las deterioradas aulas de la escuela.

Además, voluntarios reclutados por Casa Mojanda han impartido clases de música, pintura, lectura e inglés. Hemos ofrecido clases de educación ambiental, enfatizando la importancia de preservar nuestro ecosistema único y nuestros recursos naturales. Se inició un huerto orgánico en los predios de la escuela para que los niños cuenten con vegetales frescos en los desayunos y almuerzos. Numerosos huéspedes de Casa Mojanda han aplicado sus habilidades, talentos y amor hacia los niños y han participado en nuevas y dinámicas experiencias de enseñanza y aprendizaje.

La biblioteca comunitaria. En Ecuador, el precio de los libros está muy por encima de las posibilidades de la mayoría de la gente de campo. Aunque quienes logran terminar la escuela primaria aprenden a leer y escribir, la triste realidad es que en su mayoría no pueden acceder a los libros. Por esta razón, hemos establecido una pequeña biblioteca y centro de aprendizaje para adultos y niños de las comunidades circundantes, y aceptamos con mucha gratitud cualquier donación de libros en español o materiales educativos. Comuníquese con Casa Mojanda si desea más información al respecto.

¿Qué hacer si desea ayudar? Son bienvenidas las ideas y contribuciones de todos y todas. El futuro de estos proyectos depende financieramente de las contribuciones voluntarias de quienes deseen apoyarlos. Las contribuciones financieras, sin importar el monto, serán aceptadas con agradecimiento y empleadas para apoyar proyectos comunitarios. De la misma manera, aceptamos ropa o artículos apropiados para la escuela o Centro de Salud comunitario. Comuníquese con nosotros si desea una lista actualizada de necesidades específicas que usted puede ayudar a satisfacer. Le solicitamos también que haga circular esta información y dirección web entre aquellas amistades que pudiesen ayudar. Por su generosa contribución en el pasado, presente o futuro, ¡MUCHAS GRACIAS!

Casa Mojanda