Comunidades Indígenas Artesanas

Los pueblos de Peguche, Agato, Illuman, San Roque y Carabuela se encuentran entre los más distinguidos del país. En ellos, los tejidos son una tradición familiar en la cual los mayores trasmiten a las jóvenes generaciones de ambos sexos sus conocimientos y habilidades. Los materiales, colores y patrones que emplean son a menudo el reflejo de las respectivas identidades culturales de estos tejedores.

La tradición prehispánica de la producción textil fue continuada durante la época colonial, pero a modo de trabajo forzado. Actualmente, los tejedores de estas áreas se encuentran entre los más exitosos del país y viven orgullosos de haber alcanzado impresionantes niveles de prosperidad y notoriedad incluso más allá de nuestras fronteras.

En una visita a los hogares y talleres de estos artesanos es posible observar de principio a fin los procesos de tratado y tejido de la lana hasta convertirla en exquisitos tapices, ponchos, suéters, cobijas y bufandas, todas elaboradas en los tradicionales sistemas de “back strap” (correas a la espalda) y de “Spanish looms” (telar español). También es posible visitar los hogares de hábiles tejedores (con agujas), así como de fabricantes de cestos de fibras vegetales y de sombreros de fieltro. Conocerá los trajes tradicionales del pueblo kichwa y su significado cultural, que data de tiempos precolombinos.

Podemos ofrecerles excelentes tours guiados a estas comunidades indígenas en las cuales no sólo aprenderá acerca de estos fascinantes procesos artísticos, sino también acerca de sus estilos de vida y de cómo estas artesanías son parte integral de la vida y la cultura de estas comunidades. Podrá comprar, si lo desea, directamente de los artesanos. Para los interesados en los rituales locales de sanación, podemos coordinar una visita a un chamán de una de estas comunidades.

A una media hora aproximadamente están los pueblos de San Antonio y Cotacachi, que se especializan en artesanías de madera y cuero, respectivamente. La música andina tradicional podrá ser escuchada en las calles de Otavalo, así como en los restaurantes, hoteles y peñas (clubes)de la ciudad. En los alrededores de la ciudad existen excelentes senderos para caminar, montar bicicleta y cabalgar. En ellos, los visitantes podrán observar las casas tradicionales, granjas, y campos de cultivos en un deslumbrante collage que se extiende por las laderas de las montañas. Las cascadas cercanas, así como las lagunas volcánicas de Mojanda y Cuicocha, ofrecen dramáticos paisajes con oportunidades para realizar senderismo, así como observación de aves y de la flora local.

El Lago San Pablo, al pie del volcán Imbabura que da nombre a la provincia, es visible desde la Carretera Panamericana, a la entrada de Otavalo, viniendo desde Quito. En sus riveras se asienta un gran número de comunidades indígenas. Los tres picos más altos de la provincia son el Cotacachi, el Imbabura y el Fuya Fuya. Todos son visibles desde Otavalo en días despejados y pueden ser ascendidos sin mayores complejidades técnicas, experticia, o equipos profesionales. Un guía especializado recomendamos para el Cotacachi. Fuya Fuya, los picos gemelos cercanos a las Lagunas de Mojanda, ofrecen una corta y plácida ascensión. Las vistas desde sus cimas son comparables en magnificencia a las cualquier otro gran pico.

Aunque por lo general es el Mercado de artesanías de Otavalo la razón principal que atrae a tatos visitantes, las muchas y variadas atracciones del área también son motivo suficiente para desear pasar una semana aquí explorando lo mismo a pie que en bicicleta o en carro, y… ¿por qué no? ¡a caballo!

Casa Mojanda